Blanca's Story, one of Panza Verde's oldest employee.

March 5, 2020

 

Blanca Estela Pérez, whom we affectionately call Doña Blanqui, is one of the most special experiences and people you will meet during your stay at Panza Verde. She greets our guests every morning with a smile, whilst showing off her skills - balancing things on her head - she proudly treats her guests like family a real treasure to meet. For she truly is someone we all love and respect, and she wins the hearts of all our guests who get a chance to meet her.  She has worked at Mesón Panza Verde since 1989, making her the employee with the second longest trajectory here. While her life has been full of challenges, Blanqui has successfully overcome each of them and has become an invaluable and beloved member of the Panza Verde family.  

 

Blanca was born in Guatemala City in Hospital Hermano Pedro on August 18, 1943. She is the oldest of four siblings, and as such began work at an early age. She grew up in zone 11 in a rented house made of planks of wood. At ten, she moved to San Raymundo, Guatemala, and began living with her grandfather instead of her mother. Her grandfather had a job in the fields transporting wood, water, and carrying corn. It was there that Blanca spent the remaining of her younger childhood.

 

When Blanca was ten years old, she began her first paid job working in the home of a policeman as a childminder and cook. She was paid Q5 for 15 days’ work. Two weeks later, Don Chan, the mayor of San Raymundo, got her another job in zone 11 in Guatemala City. He paid the Q0.45 she needed for transportation into the city so that she could begin her new job and her new life. She remained at that job for three years. When Blanca was between fifteen and sixteen years old, her mother came looking for her, found her, and took her to her godmother, who owned a shoe shop and grocery store. She recalls that working at the store was very demanding, they made two hundred coconut ice creams every week and unfortunately, Blanqui lost her finger in an accident with a meat grinder shortly after beginning her work there.

 

 

 

However, Blanqui fell in love during that time working in the store, and soon had a child at the age of sixteen. To support her family, she stopped working at her godmother’s store and began selling atol, chuchitos, tamales, and selling tortillas. After having their third child, he went to Los Angeles in California leaving her alone to care for the children. By the time she was twenty-three, in 1980 Blanqui started working in Guatemala City, at a restaurant near what is now today the United States embassy. It was here that she met her current husband, they later had a son. In 1982, she and her husband moved to San Lucas, getting closer to where she would later work for many years.

 

In 1989, Blanqui began working in Antigua in the laundry room at Mesón Panza Verde, employed by the original German owners. When Laurel Jacobson and Bruce McCowen bought Mesón Panza Verde in 1992, they decided it should remain a Boutique Hotel and Restaurant and to keep Blanqui working but as a maid in the hotel. They then began the workings of remodeling and making Mesón Panza Verde what it is today. She still remembers fondly, how Laurel and her daughters would ride their horses into the hotel during those early years making the place feel alive.

 

 

 

Blanquita was promoted to breakfast hostess in 2005, which continues to be her current position to this day. Blanqui is Mesón Panza Verde’s second oldest employee and her charisma has earned her the affection of many people, both staff and guests. She also has many unique talents that make her stand out in the eyes of everyone who meets her - including carrying objects on her head gracefully. Doña Blanqui is also known and beloved for the way she bids goodbye to guests on their last morning at the hotel, sending them on their way with blessings and best wishes.

 

 

Mesón Panza Verde is fortunate to have a woman like Doña Blanqui on staff. Despite the challenges she has faced, she has always come out triumphant. Through her work at Panza Verde, she has made it into books, newspapers, and multiple videos. Doña Blanqui is an essential and beloved part of our family and we hope she will continue to work with us for many more years!

 

 

 

​Blanca Estela Pérez, a quien le decimos Doña Blanqui, saluda a nuestros huéspedes con una sonrisa cada día. Ha trabajado en Mesón Panza Verde desde 1989, lo cual la hace nuestra segunda empleada más antigua. Si bien su vida ha estado llena de desafíos, Blanqui ha superado con éxito cada uno de ellos y se ha convertido en un miembro valioso y querido de la familia de Panza Verde.

 

Blanca nació en la ciudad de Guatemala en el Hospital Hermano Pedro el 18 de agosto de 1943. Es la mayor de cuatro hermanos y, como tal, comenzó a trabajar a una edad temprana. Ella creció en la zona 11 en una casa alquilada hecha de tablas. Alrededor de los diez años, se mudó a San Raymundo, Guatemala, y comenzó a vivir con su abuelo en lugar de su madre. Su abuelo tenía un trabajo en los campos transportando madera, agua y acarreando maíz. Fue allí donde Blanca pasó el resto de su infancia.

 

Cuando Blanca tenía diez años, comenzó su primer trabajo pagado, trabajando en la casa de un policía civil​​ como niñera y cocinera. Le pagaban Q5 por 15 días de trabajo. Dos semanas después, Don Chan, el alcalde de San Raymundo, le consiguió otro trabajo en la zona 11 de la Ciudad de Guatemala. Don Chan pagó los Q0.45 que necesitaba de transporte hacia la ciudad capital para poder comenzar su nuevo trabajo y su nueva vida, ella permaneció en ese trabajo durante tres años. Cuando Blanca tenía entre quince y dieciséis años, su madre vino a buscarla y la llevó a su madrina, propietaria de una zapatería y una tienda de abarrotes. Trabajar en la tienda era un trabajo muy exigente haciendo doscientos helados de coco cada semana. Desafortunadamente, Blanqui perdió su dedo pulgar en un accidente con una máquina para moler carne poco después de comenzar su trabajo allí.

 

​​Sin embargo, Blanqui se enamoró cuando tenía dieciséis años y tuvo un hijo. Para mantener a su familia, dejó de trabajar en la tienda de su madrina y comenzó a vender atol, chuchitos, tamales y tortillas. Después de tener su tercer hijo, su la pareja fue a Los Ángeles en California. Cuando tenía veintitrés años, Blanqui estaba trabajando en Guatemala de nuevo en un restaurante cerca de lo que hoy es la embajada de los Estados Unidos. Conoció a su esposo actual a principios de la década de 1980 y luego tuvieron un hijo. En 1982, ella y su esposo se mudaron a San Lucas, poco a poco acercándose a donde actualmente iba a trabajar por muchísimos años.

 

 

En 1989, Blanqui comenzó a trabajar en Antigua en la lavandería de Mesón Panza Verde para los propietarios alemanes. Cuando Laurel Jacobson y Bruce McCowen compraron Mesón Panza Verde en 1992, decidieron que debía seguir siendo un Hotel Boutique y Restaurante, y remodelaron ciertos aspectos del hotel. En ese entonces, Blanquita comenzó a trabajar como camarera. Todavía recuerda muy bien cómo Laurel y sus hijas entraban a la propiedad montando a caballos durante esos años.

 

En 2005 destinaron a Blanquita para ser anfitriona del servicio de desayuno, puesto donde actualmente labora. Blanqui es la segunda empleada más antigua que labora actualmente en Mesón Panza Verde, ganándose el cariño de muchas personas, tanto personal como huéspedes. Además, tiene muchos talentos únicos que la hacen memorable, incluyendo cómo puede cargar objetos sobre su cabeza y hacer diferente tipo de actividades. Doña Blanqui también es conocida y querida por la forma en que se despide de los huéspedes en su última mañana en el hotel, con bendiciones y deseándoles lo mejor.

 

Mesón Panza Verde es afortunado de tener una mujer como Doña Blanqui trabajando aquí. A pesar de los desafíos que ha enfrentado, Doña Blanqui siempre ha salido triunfante. ¡Ya es famosa! Han escrito sobre ella en libros y periódicos, y ha aparecido en varios videos, por su trabajo y su tiempo en Panza Verde. ¡Blanqui es una parte esencial y querida de nuestra familia y esperamos que continúe trabajando con nosotros por muchos años más!

 

 

 

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